viernes, 26 de septiembre de 2008

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

No teman, la psiquiatría tiene la solución: en primer lugar, rebautizar el problema (hablar de mala conducta ya es anticuado y poco científico). Inventada la nueva "enfermedad", se procede a envenenar legalmente a los niños díscolos hasta que deponen su actitud.
Una vez más, la varita mágica del psiquiatra convierte la estigmatización en diagnóstico y el abuso en tratamiento.

(Dedicado al compañero FZeroX)

8 comentarios:

Martín Benegas dijo...

A mi este tema me toca de cerca, a mi me diagnosticaron TDAH, "hiperkinesis" era el término usado por aquellos años, y fuí medicado cuando todo el problema era que como me aburría en la escuela me portaba mal, nada más, les tendría que hacer juicio y un agujero grande así.

Martín Benegas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mariana y Marcelo dijo...

¿Qué te dieron Martín? En un juicio ellos tienen la última palabra; lo mejor que podés hacer es divulgar tu testimonio. Pero tenés razón: es un crimen sin atenuantes y con múltiples circunstancias agravantes.

Martín Benegas dijo...

no recuerdo bien, ritalín seguro, pero después lo cambiaron, tendría que ver los papeles de esa época, los tiene mi vieja.

Mariana y Marcelo dijo...

Curioso, porque el metilfenidato empezó a indicarse masivamente en los 90, pero es posible.

Martín Benegas dijo...

Estoy casi seguro, yo tenía 6 años y recuerdo que nombraban ritalin me tengo que fijar.

flavio g dijo...

Como me gustaría ser hiperkinetico o "adicto al trabajo" me facilitaría las cosas. Hay trastorno que son una bendición.

Roark dijo...

Martín, cuando era niño tenía el mismo problema. Era hiperkinético y el psicólgo que me atendía en aquella época me recetó un medicamento para tranquilizarme. Lo tomé hasta los 12 años y abandoné las sesiones del psicòlogo porque mi viejo no quiso enviarme más. Había sido enviado ahí por mi maestra de 4º grado. El abandono de las sesiones no me perjudicó para nada, es más que se acabó el problema. Nunca más tomé nada.