viernes, 26 de marzo de 2010

Carta a un juez: Ley vs Libertad





La semana pasada escribí un artículo en el cual critique el papel de la policía en los países del mundo libre despues de recibir dos multas en un día en Israel (país donde resido).
Lo envie a los medios que me suelen publicar mis notas, pero evidentemente, esta no fue lo suficientemente importante. Lo lamento, pues aunque quizás no parezca un tema relevante, para mí lo es.
El papel de la policía es uno de los principales problemas de todos los países conocidos como "libres". La impunidad de la que gozan, los abusos de poder, etc.
En el artículo tambien me refiero a este sistema opresor que sufren todos estos países en el cual las leyes se entrometen en nuestra vida personal y los "encargados de la seguridad" junto con los jueces, lo respetan al pie de la letra, sin importar su inmoralidad.
No sólo me parece importante este tema, sino clave para comenzar a ser verdaderamente libres y no sólamente considerar que en un determinado país hay libertad porque no hay una dictadura islámica o comunista en el poder.
No por ser menos opresor se es liberal.
Lo peor de todo es que la gente acepta esta realidad, debido al adoctrinamiento del que son víctimas en las instituciones "educativas" que de educativas no tienen absolutamente nada.

Aquí el artículo:

Señor juez de faltas:

¿Cómo le va? Soy un ciudadano más de Israel, país que tanto quiero y defiendo de los injustos ataques de la Comunidad Internacional. No soy abogado ni policía ni familiar o amigo de ningún político o juez. No soy una persona importante. Ni siquiera puede decirse que tengo muchas virtudes. Soy un ciudadano común que estudia y trabaja e intenta todos los meses llegar a fin de mes sin deudas de ningún tipo. Pero esto se hace difícil porque debo pagarle el sueldo a usted y a muchísimas personas más que dependen del Estado. Sí, debo ceder a la fuerza parte de lo que recibo por servicios que no utilizo. No sé cómo es usado mi dinero porque me lo quitan a punta de pistola, como tampoco puedo saber qué uso le da a mis pertencias el ladrón después de asaltarme.

Bueno, después de esta introducción, paso a relatarle por qué he tomado la decisión de escribirle. La semana pasada, he recibido dos multas en un día por infringir leyes de tránsito. Sí, en pocas horas, han venido dos policías distintos con sus revólveres en diferentes puntos del país y me han quitado más dinero. En ningún momento puse en peligro la integridad fisica de nadie ni he intentado apropiarme de las propiedades de terceros. Sin embargo, he sido castigado.

Estimado juez, lo reconozco, he violado la ley. Pero intente razonar libremente, al menos esta vez, y dígame si le parece lógico castigar a una persona por realizar las siguientes faltas:

- No usar cinturón de seguridad ¿De quién es mi cuerpo? ¿Suyo? ¿Del policía? ¿De algún otro? No ¿verdad? Es mío. Preste atención a la pregunta otra vez: ¿De quién es MI cuerpo? Es ridícula la pregunta ¿verdad? La respuesta es tan obvia que no entiendo cómo se puede multar a una persona por ello. Y lo peor de todo, señor juez, es que yo sí tenía abrochado el cinturón, pero el pasajero que iba en el asiento de atrás, no. El policía me culpó a mí por no hacerme responsable por otra persona que es, incluso, mayor que yo.

No entiendo mi estimado juez, ¿acaso los policías tienen derecho a multarnos por no cuidar de nuestros cuerpos? No entiendo entonces por qué no me multan cuando enciendo un cigarrillo o cuando como demasiado o cuando corto verduras sin protegerme las manos o cuando hago un salto bungee, etc, etc, etc. Si no puse en riesgo la vida de terceros ni le he robado nada a nadie ¿Por qué deben castigarme?
Cuando se suicida una persona ¿Le envían por correo la multa a la familia?
Además, ni usted ni nadie puede decidir cuál es la mejor manera de cuidarse. Pues, como usted sabrá, hay gente que ha muerto incinerada por tener puesto el cinturón.
¿No le parece un robo a mano armada lo que he sufrido?


- No frenar completamente en donde hay una señal de "pare". Aunque parezca razonable multar a una persona por no respetar una señal de tránsito, no lo es. Esa señal estaba ubicada en el cruce de dos autopistas. Como usted sabe, en ese tipo de caminos, los automóviles circulan a altas velocidades. Por lo tanto, decidí tomar el doble de precaución que tomo habitualmente y comencé a observar con mucha atención para el lado de la autopista que cruzaba. Por ser tan precavido, no pude ver el cartel de pare y allí estaban los policías, casi escondidos, esperando a la próxima víctima. Y por segunda vez en el día, se acercaron con sus pistolas a quitarme más dinero.
Reitero: ¿no le parece un robo a mano armada lo que he sufrido?

Usted dirá que esta es la única manera de "ordenar" el tránsito y que, a veces, se debe ser muy estricto. Pues a los hechos me remito señor juez. Como usted bien sabe, en nuestro país hubo más muertes a causa de accidentes de tránsito que por todas las guerras y atentados terroristas combinados ¿Qué absurdo verdad?

¿Cuál fue la "solución" que propusieron los diversos gobiernos? Ser más estricto ¿Ha ayudado oprimir más a la gente? Pues, como verá, el resultado ha sido negativo. Después de que un hombre con revolver se haya acercado a multarme por hacer con mi cuerpo lo que quiera, o bien, ser muy prudente, lo único que se logró fue ponerme nervioso y eso generó que ya no haya podido seguir conduciendo tan cuidadosamente como antes.

Ahora bien ¿qué hubiera pasado si le hubiera dicho a ese señor armado que no estaba de acuerdo con su manera de actuar y que no había diferencia entre él y un ladrón? Seguramente me hubiera llevado detenido ¿no es así? O sea, por el simple hecho de expresarme libremente, ese hombre me hubiera despojado, aún más, de mi libertad, no tengo dudas. Y después usted le daría la razón a él, pues tanto usted como los policías gozan de absoluta impunidad y, nosotros, los ciudadanos comunes que nos esforzamos todos los días y producimos, no tenemos voz alguna contra el accionar de los agentes que deberían ocuparse de la seguridad y no esconderse para multar a quien no respeta leyes ridículas e injustas.

No se preocupe, ya conozco su respuesta: "aunque no nos guste, hay que respetar la ley y el trabajo de los policías es hacerla cumplir". Claro, lo mismo nos puede decir algún oficial nazi que asesinó judíos durante el Holocausto. Él sólo cumplía órdenes ¿Lo justificaría usted? Por supuesto que no ¿Acaso usted se cree que todo soldado alemán que fusilaba judíos, negros o gitanos los odiaba? Claro que no, ellos "cumplían órdenes". Pero, desde mi punto de vista, señor juez, tienen la misma responsabilidad que aquel que lo hacía por racismo.

Disculpe usted por dar este ejemplo tan exagerado, pues claro está que dos multas por faltas menores no se pueden ni comparar con el genocidio causado por los nazis. Pero no me refiero a la gravedad de las acciones, sino a la manera de proceder: no se medita, no se piensa, no se analiza, no se hacen preguntas, no se razona; simplemente se "siguen órdenes" ¿Cuándo nos hemos convertido en robots? Sí, robots, porque ni un perro amaestrado actúa tan automáticamente.

Lo peor de todo, señor juez, es ver la cantidad de mafiosos que se ríen de la policía. Se los puede ver en la televisión, sentados sonrientes en los tribunales, sabiendo que van a recuperar pronto su libertad y continuarán enriqueciéndose. No sólo el sistema que usted representa es el que les da facilidades a estos criminales al prohibir sustancias y diversos vicios que no dañan a terceros, creando de este modo un mercado negro totalmente evitable, sino que además, se los trata con demasiado respeto (o quizás temor), mientras los ciudadanos de bien sufren castigos que no se merecen por hacer uso de sus libertades individuales.

No me malinterprete señor juez. No me encuentro a la izquierda del mapa político israelí. Es más, se podría decir que pertezco a la centro-derecha. No soy rebelde ni mucho menos. Comprendo el derecho del Estado de Israel a defenderse del terrorismo y de los gobiernos islamistas radicales que nos intentan hacer desaparecer. Yo soy partidario del "ojo por los dos ojos", porque es lo único que puede traer paz, o bien, tranquilidad al país. Soy realista y entiendo que el terrorismo no va a cesar hasta no sufrir un duro golpe. Agradezco a las Fuerzas Armadas de mi país por defender a su población de la manera que lo hace. No tengo dudas que es el ejército más medido del mundo. Cualquier otro en nuestra posición no tomaría ni un octavo de los recaudos que toma el nuestro para no dañar a la población inocente. Israel es el país más libre, por lejos, de la región y uno de los más libres del mundo. No tengo dudas.

Como verá, no soy rebelde, soy muy realista. Así como reconozco las virtudes de este país, también debo marcar los errores. Lo sé, esto sucede también en todos los países del mundo libre ¿Por esa razón no podemos cambiar esta realidad? Los puntos positivos ya los hemos tomado ¿Por qué debemos imitar también los negativos?

Señor juez, yo le voy a pagar todas las multas. Sólo espero que a partir de hoy, deje de actuar como un robot y de el ejemplo. Aunque para ello, deba renunciar a representar a este sistema y abrir un estudio privado. Le aseguro que con su experiencia, le va a ir muy bien. Trate de aportar, no de oprimir.

Recuerde: si la ley daña mi libertad, no debería existir dicha ley.

13 comentarios:

iche dijo...

Todavía no entiendo la causa por la cual, si es tan importante el uso del cinturón de seguridad, su uso no es obligatorio para los que circulan en medios públicos, donde inclusive hay gente parada. Es que esos son ciudadanos de segunda o solo se le puede cobrar las multas a los que manejan automóviles?
Con respecto a los policías agazapados en lugares donde lo único que pueden hacer es ocultarse para cobrar multas por faltas intrascendentes dan un triste espectáculo. Finalmente sospecho que muchas de estas seudopreocupaciones por nuestra seguridad solo persiguen un fin recaudador.
Cada vez más siento que me gustaría ser piquetero. En este caso podría caminar en medio de la calle, acampar en la 9 de julio, obstruir el transito en la avenida que me dé la gana,y no habría policía que me reprima ni juez que me multe.

Mariana y Marcelo dijo...

Leandro, de acuerdo con todo salvo con la última parte del último párrafo: el Sr. Juez, en un contexto de libre mercado (sin apelar a la coacción), sería incapaz de ganarse la vida. El Sr. Juez, y todos los que integran la clase parasitaria estatal y paraestatal (sindicatos, empresarios prebendarios, etc.), tendrían que pasar a vivir de la caridad. Es por eso que no te prestan atención: no es que no entiendan tus razones; es que, en el fondo, las entienden perfectamente.

AGUSTIN dijo...

Debo disentir contigo: el uso del cinturón de seguridad no es para cuidar sólo TU cuerpo.
Sin cinturones de seguridad, los accidentes de tránsito serían más violentos, con otras consecuencias, y más costosos, incluso, para usted.
En efecto, más heridas, más gasto en salud pública.
Más heridas y muertes, más cara la póliza del seguro que UD. paga.
¿Por qué no se pone el cinturón de seguridad y hace que MI póliza baje un poquito más?
Cordialmente!

Leandro Fleischer dijo...

Agustin: cada uno es responsable de sus actos. Yo no tengo por que pagarte a vos, ni vos a mi.
La salud publica, por lo tanto, no deberia existir. Pues se entromete con mi libertad y, desde ya, con mi bolsillo.
Por esa razon, si yo quiero tomar un riesgo con mi cuerpo, puedo hacerlo. No necesito a nadie que me cuide y menos al Estado, a menos que asi lo desee. Y si asi lo deseo, lo pagaria voluntariamente, no tiene por que quitarmelo a punta de pistola.
Desde ya, yo tambien respondo con cordialidad.

Leandro Fleischer dijo...
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Leandro Fleischer dijo...
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Leandro Fleischer dijo...
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AGUSTIN dijo...

No debí hablar de "salud pública", es un error. Debí darle como ejemplo el costo de la "medicina pre-paga". En efecto, si usted no cuida su salud, eso repercute no sólo en mi bolsillo, sino también en el suyo.
El mal uso de la libertad, tiene su costo monetario: cuanta más gente se lastime por no usar cinturones de seguridad, los seguros de automóviles y las coberturas de salud privadas son más caras.
Cordialmente x2!

Leandro Fleischer dijo...

Agustin: disculpa pero no concuerdo con vos. En una sociedad libre, el seguro de lo que sea, depende de como te comportes. Por ejemplo, no es lo mismo el precio del seguro del auto que yo pago que aquel que cometio 2 accidentes. Al ser privado, la empresa analiza caso por caso por separado y a mi ya es la segunda vez que me bajan el precio. Por lo tanto, eso me incentiva a mi a seguir manejando con cuidado, pues le conviene tanto a la empresa como a mi.
En cambio, la misma compania, al cobrarle mas a aquel que si ha cometido accidentes, obligara al dueno de aquel auto a manejar con cuidado si es que quiere pagar menos.
Solo en una sociedad colectivista, vos tenes que pagar por los "errores" de los demas.
Con el mismo argumento que vos expones, deberiamos prohibir los cigarrillos, el alcohol, los cuchillos, los deportes de riesgo, la comida con mucha grasa, etc. Por que yo tengo que pagarle a aquel que no cuida de su salud "como se debe"?
Las empresas privadas, analizan caso por caso y, por lo tanto, el unico responsable si suben el precio del seguro,va a ser ese cliente.
Nadie tiene derecho a decirme que hacer con mi cuerpo. Creo que entender esto es basico para comenzar a liberarnos de la opresion y transformar esta sociedad en una libre.
Saludos.

AGUSTIN dijo...

Estimado Leandro: Insisto en discutir con usted, porque en ningún momento dejó de tratarme con respeto, y en ningún momento perdió la calma, y mantiene su nivel de explicación.
Insisto en debatir con usted, porque, al menos a mí, este debate me enriquece. Me obliga a pensar y a replantearme las cosas. Quizás a confirmar posturas originales, quizás a reformularlas.
Espero, con sinceridad, que mi insistencia no lo aburra, o por caso, ofenda.
Yo entiendo su postura.
En su "sociedad libre" nadie debería decirle a usted si usar o no usar cinturón de seguridad.
Puede ser.
Pero su "sociedad libre" no existe. Y la realidad dice que el contrato de seguro contiene, para arribar a un precio -que usted y yo pagamos-, la prima.
La prima es el costo del seguro, que establece una compañía de seguros calculada sobre la base de cálculos actuariales y estadísticos teniendo en cuenta la frecuencia y severidad en la ocurrencia de eventos similares, la historia misma de eventos ocurridos al cliente, y excluyendo los gastos internos o externos que tenga dicha aseguradora (http://es.wikipedia.org/wiki/Contrato_de_seguro)
En esa ESTADÍSTICA se incluyen, aquellos que no usan cinturones de seguridad, y que producen daños más costosos.
No es una cuestión de individualismos o colectivismos. Es la cuestión de la MATRIZ DE RIESGO.
(por supuesto que existe el scoring, pero esa es otra variable).
Del mismo modo se calcula el precio de la medicina pre-paga.
Por último, quizás mi error en discutirle es que me emperro en analizar la cuestión dentro del campo del SER, y usted está analizando la cuestión desde el campo del DEBER SER.
Y entonces no podremos acordar, porque estaríamos saltando el abismo lógico. Claro, estamos los dos analizando cuestiones diferentes.
Saludos cordiales.

Mariana y Marcelo dijo...

Estimado Agustín: lo que usted dice es cierto sólo si considera indispensable la coacción, pero esta no lo es.

Para desincentivar las conductas riesgosas hay tres opciones:
*Prohibición (ineficiente, sino inaplicable).
*Cobertura forzosa de los imprudentes (que pagan los prudentes, como usted bien señala)
*Desregulación del mercado de seguros (que promueve la competencia empresarial, lo cual se traduce en servicios más baratos y de mejor calidad, adaptados a las necesidades de cada cliente).

Leandro no se mueve en el campo del "deber ser", sino de las alternativas a un sistema coactivo, y por lo tanto inmoral e ineficiente.

Mariana y Marcelo dijo...

El ejemplo de la medicina prepaga es elocuente: el contrato entre usted y una prepaga lo define, en gran medida, el estado. Usted está obligado a pagar el cinturón o by-pass gástrico de los afiliados hiperobesos, o el tratamiento para la infertilidad de los afiliados que desean hijos y no pueden tenerlos, o los tratamientos odontológicos de miles de afiliados, aún si usted pesa 50 kilos, ya no desea tener más hijos y prefiere atenderse con el odontólogo de su confianza (que no figura en la cartilla).

La póliza, tal como la conocemos, no es el fruto de acuerdos voluntarios. Se nos impone el costo de servicios que no solicitamos, e incluso de servicios que jamás necesitaremos.

Abundan a su alrededor los ejemplos de libre mercado en acción: nadie le prohibe o lo obliga a comprar determinadas prendas de ropa (si bien andar desabrigado puede traerle serias consecuencias); nadie regula el tipo de alimentos qué puede o no usted comprar (a pesar de que el exceso de azúcar o grasas puede impactar negativamente en su salud); nadie lo fuerza a estar en pareja con una persona determinada (aunque usted puede, en el futuro, arrepentirse dolorosamente de sus decisiones actuales); etc. etc.

Todavía puede encontrar lugares adonde la adquisición de ropa y alimentos está severamente regulada. No es casualidad que en esos lugares tanto la ropa como los alimentos sean caros y escasos.

Como vé, la libertad no sólo existe sino que funciona muy bien. Lamentablemente la coacción también existe, y sus consecuencias están a la vista.

Leandro Fleischer dijo...

Agustin: realmente no tengo mucho que agregar a la respuesta de Mariana y Marcelo.
Suponiendo que usted tenga razón, o sea, que usted lo analiza desde el "ser" y yo desde el "debe ser".
Si ese "ser" es inmoral, violento e injusto, hay que pensar en cambiarlo por el "debe ser".
Durante el Holocausto, se necesitaron personas que actuaron para que esto "no deba ser" de ese modo. Si todos hubieran aceptado el "ser", hoy Hitler dominaria el mundo y dudo que hubiera quedado algun judio, negro, gitano o cualquier otro no areo vivo.
Le voy a dar un ejemplo. En Israel, hace varios años, los hijos de padres divorciados sufrian discriminaciones por parte de ciertos grupos de conservadores. No fue hasta que la gente comenzó a fijarse en el "debe ser" y poco a poco comenzaron a haber más divorcios, lo que derivó, afortunadamente, en que esa discriminación deje de existir, ya que incluso los conservadores comenzaron a divorciarse.
Usted opina desde el punto de vista que nos "enseñan" desde pequeños y, realmente, es difícil escapar de ello. Es un adoctrinamiento que todos sufrimos y a todos nos cuesta entender cómo pueden funcionar los servicios sin la intervención del Estado. Sin embargo, leyendo y analizando bibliografia independiente o, simplemente, prestándole atención a la realidad, nos podemos dar cuenta de que sin la intervención estatal en nuestras vidas, todo es más barato, funciona mejor y, sobre todo, no existe la coacción.
A los precios los fija el mercado y nada más. El Estado es el que se fija en el conjunto, no las empresas privadas. Y cuando se le presta atención al conjunto, la coacción (inmoral desde ya) y la injusticia, se hacen presentes.
Por lo tanto, las aseguradoras, analizarían caso por caso. Si no lo hacen de ese modo y yo debo pagar por los errores de los demás, me cambio de empresa y listo.
Agustin: nunca jamás le he faltado el respeto a aquel que no me lo ha faltado a mí. Todo debate enriquece. Y me alegro que haya gente que no concuerde conmigo, pero no cierre los ojos y los oídos ante posturas diferentes que insisten en liberarse de la violencia estatal.
Saludos.