domingo, 1 de agosto de 2010

¿Es el estado fruto del racionalismo constructivista?

¿Es el estado fruto del racionalismo constructivista? Es una pregunta que se hizo Huerta de Soto en su prologo a la "Fatal Arrogancia" de Hayek.
Otra cuestión ardua que puede plantearse es la de si la organización estatal ha de considerarse como un resultado del proceso espontáneo de tipo hayekiano o si, por el contrario, no es sino una manifestación histórica del racionalismo constructivista y de la ingeniería social que tanto critica Hayek. En este sentido estimamos que Hayek considera que toda ampliación del ámbito de la actividad estatal por encima del mínimo necesario e imprescindible para el mantenimiento de las instituciones jurídicas que hacen posible el mercado y el derecho de propiedad ha de considerarse como contraria al mantenimiento de la civilización.
Aunque no es éste el lugar para exponer los diferentes argumentos esgrimidos en la interesante polémica que se está desarrollando dentro del campo liberal entre los partidarios del sistema anarco-capitalista y aquellos que defienden un sistema de gobierno estrictamente limitado, he de afirmar que, en una conversación privada que mantuve con Hayek, en la que le pregunté en torno a su opinión sobre las posibilidades de desarrollo en un sistema anarco-capitalista, me contestó que no se encontraba en disposición de facilitar ninguna respuesta categórica al respecto. En contra de dichas posibilidades, manifestaba el hecho de que hasta ahora en ningún proceso de evolución social había surgido una sociedad sin Estado, para, a continuación, indicar que, en todo caso, el proceso evolutivo de desarrollo social aún no se había detenido, y que era imposible conocer hoy si en el futuro el Estado habría de desaparecer, convirtiéndose en una triste y oscura reliquia histórica, o si, por el contrario, habría de subsistir como Estado mínimo de poder estrictamente limitado (se descarta la existencia a largo plazo del Estado intervencionista o del socialismo real, dada la imposibilidad teórica de ambos modelos).

Dejando de lado el escepticismo de Hayek al respecto, pero siguiendo su análisis de las instituciones como fruto de un proceso evolutivo, pero sin caer en el determinismo histórico, el ideario anarcocapitalista es una consecuencia lógica del largo proceso de prueba y error en el intento de limitar el poder político para preservar las autonomías individuales. La experiencia histórica ha demostrado que el intento de limitar el poder político ha fracasado, y que el estado como agencia monopolista y la naturaleza humana son incompatibles formando una mezcla explosiva (Huerta de Soto) A mi modo de ver el análisis "evolutivo" es el camino más largo, pero el más sólido a la hora de defender el ideario anarcocapitalista.

2 comentarios:

Martín Benegas dijo...

Coincido con JHS (alabado sea :P) el fin del estado no vendrá de golpe, ya sea por medio de una revolución o por un "gobierno anarquista" vendrá por que es inexorable su fin, por que la historia ha demostrado su inutilidad y su naturaleza liberticida

Mariana y Marcelo dijo...

Nada más utópico que el "estado mínimo" o el "estado limitado". El estado es y será siempre todo lo grande que pueda ser en cada momento.

Los estados no se achican en virtud de mecanismos constitucionales; simplemente colapsan. Pero volverán a consolidarse, y a expandirse cual tumores malignos, siempre y cuando perdure la estatolatría.

Cuando los partidarios de la libertad renuncien a la fe en la política, el estado caerá definitivamente en el tacho de basura de la historia.