viernes, 3 de septiembre de 2010

La Ética de la defensa propia.


Me tomé el atrevimiento de (intentar) traducir este artículo de Stefan Molyneux, se aceptan correcciones y sugerencias

Comportamiento Universalmente Preferible (CUP) y la defensa propia

Por Stefan Molyneux

La defensa propia en contra de la iniciación de la fuerza es generalmente aceptada, aunque no siempre propugnada, en la mayoría de los sistemas morales. Mi libro "Comportamiento Universalmente Preferible: Una Prueba Racional de Ética Secular" se refirió a los aspectos generales de la defensa propia, lo que me gustaría ampliar aquí.

En términos generales, la defensa propia es la capacidad de utilizar la violencia proporcional tendiente a evitar o minimizar el daño a uno mismo durante un ataque no provocado. La frase generalmente se refiere al uso de la violencia, en lugar de limitarse meramente a escapar de una situación violenta, y así, en el marco CUP, debe ser objeto de una evaluación moral, en lugar de una evaluación neutral o estética.

Lo primero a reconocer acerca de la defensa propia es que, aunque describe el uso de la violencia, sigue siendo fundamentalmente diferente de la iniciación de la fuerza, ya que es violencia reactiva, al contrario de la violencia activa. La defensa propia, pues, no existe en ausencia de la iniciación de la fuerza. En otras palabras, la defensa propia es un efecto potencial de la iniciación de la fuerza, y por lo tanto la evaluación moral primaria debe centrarse en la iniciación de la fuerza, tema que se discute en detalle en "Comportamiento Universalmente Preferible: Una Prueba Racional de Ética Secular."

Un segundo aspecto de la defensa propia es que abarca mucho más que los ataques físicos de otras personas. Pocas personas se opondrían a un hombre que se defiende del ataque de un oso o tiburón golpeándolos en el hocico, o que toma antibióticos para eliminar una infección, o que remueva su apéndice inflamado o un diente podrido. Estas pueden ser consideradas categorías de defensa propia, en donde la fuerza (y el veneno contra las bacterias) se utilizan para defender al cuerpo contra un peligro físico inminente y creciente o contra un ataque. Si la defensa propia fuera moralmente inválida, entonces todas estas acciones serían muy difíciles de justificar. Esto no constituye una prueba irrefutable de la validez de la defensa propia, pero sí indica que oponerse a la defensa propia crea insuperables obstáculos prácticos.

Tres posibilidades

Utilizando el marco CUP, existen tres posibilidades principales a considerar en la evaluación de las proposiciones morales con respecto a la defensa propia:.

1. La defensa propia es moralmente admisible.
2. La defensa propia es moralmente necesaria.
3. La defensa propia es moralmente prohibida.

En el primer caso, la defensa propia es moralmente admisible, pero no es inmoral que un individuo se abstenga de defenderse. En el segundo caso, la defensa propia es moralmente necesaria (es decir obligatoria) - y, por lo tanto, como se ha demostrado en el libro CUP, la violencia podría ser usada contra los que se nieguen a defenderse. En el tercer caso, la defensa propia es moralmente prohibida, y la violencia se utilizaría contra los que se defienden a si mismos.

El sentido común nos lleva hacia el primer caso - donde la defensa propia es moralmente admisible, pero no moralmente obligatoria - pero vamos dejar la discusión sobre este caso para el final, porque luego de discutir los otros dos casos, el primero se hará mucho más creíble.

La defensa propia es moralmente prohibida:

Si la defensa propia es moralmente prohibida, entonces la afirmación moral concordante con el marco CUP sería algo como esto:

"Es un hecho universalmente preferible para todas las personas en todo momento y en todo lugar que se abstengan de defenderse de los ataques."

Esta proposición se desmorona rápidamente. En primer lugar, debido a que lo que es universalmente prohibido puede ser objeto de una oposición violenta, luego, el inicio de la violencia no puede ser universalmente prohibida, ya que la defensa propia es también universalmente prohibida. Sin embargo, los argumentos en el libro CUP demuestran claramente que el inicio del uso de la fuerza no puede ser universalmente preferida, y por lo tanto, la legítima defensa no puede ser inválida.

En segundo lugar, la prohibición de la defensa propia es prohibir el efecto de una acción (el inicio de la fuerza), pero no la acción misma. Esto es como prohibir el asesinato, pero no el matar, o argumentar que hacer que alguien caiga desde un acantilado es inmoral, pero empujarlo desde un acantilado es moral. No se puede tener una sombra sin un objeto y una fuente de luz, y tampoco pueden los efectos de una acción ser inmorales cuando la acción misma que causa estos efectos es moral. Así, la defensa propia no puede ser inmoral, mientras que la iniciación de la fuerza es moral. Pero si el inicio de la fuerza es inmoral, entonces la defensa propia está justificada, de nuevo, como se describe en "Comportamiento Universalmente Preferible: Una Prueba Racional de Ética Secular."

En tercer lugar, si la defensa propia es inmoral, entonces la violencia se puede utilizar en contra de alguien actuando en defensa propia. Sin embargo, por definición alguien actuando en defensa propia ya está sujeto a la violencia - la del atacante. Sin embargo, el marco CUP demuestra claramente que el inicio de la violencia es inmoral - si la defensa propia también es inmoral, entonces un hombre que actúa en defensa propia puede ser agredido - lo cual ya está ocurriendo. En otras palabras, la misma acción - la agresión contra un hombre - se convierte en inmoral y moral al mismo tiempo. Es inmoral porque la iniciación de la fuerza está mal, pero es moral, porque usar la fuerza contra un hombre que actúa en defensa propia es moral.

Estas imposibilidades y contradicciones lógicas - por no mencionar la imposibilidad práctica de actuar de conformidad con tan ilógicas reglas - claramente refutan la tesis de que la legítima defensa es moralmente prohibida.

La defensa propia es moralmente necesaria

Tal vez la defensa propia sea moralmente necesaria - esto parece más cercano a la verdad, pero también se siente problemático, por decir lo menos. En el marco CUP, la no iniciación de la fuerza es moralmente necesaria, es decir, que la no iniciación de la fuerza evita la inmoralidad.

Si una determinada acción es moralmente necesaria, entonces la acción opuesta debe ser moralmente prohibida, y por lo tanto sujeta a la fuerza de restricción. Dado que la no iniciación de la fuerza es moralmente necesaria, la acción opuesta - es decir, la iniciación de la fuerza - puede estar sujeta a la fuerza de restricción, es decir, la legítima defensa.

Sin embargo, si la defensa propia es moralmente necesaria, el abstenerse de defenderse a sí mismo debe ser moralmente malo, y por lo tanto sujeto a la fuerza de restricción. Sin embargo se produce la misma contradicción lógica antes mencionada. Si Bob ataca a Doug y Doug está moralmente obligado a defenderse, pero se abstiene de hacerlo, entonces el ataque de Bob se convierte en una acción moralmente justificada, ya que Doug está actuando inmoralmente por evitar defenderse. Sin embargo, el mismo ataque no puede ser mágicamente transformado de malo en bueno y por lo tanto la defensa propia no se puede exigir moralmente, ya que transformaría a una mala acción - la iniciación de la fuerza - en una acción virtuosa, que sería el justo castigo al hecho de no defenderse.

Además, si la defensa propia es moralmente necesaria, entonces cualquier acción u omisión propia que produzca daño a una persona justificaría un ataque violento en su contra. Creo que la mayoría de nosotros se sentiría bastante incómodo con la idea de atacar violentamente a las personas con sobrepeso, o a aquellos que no se hacen chequeos médicos regulares, o que no toman antibióticos para una infección, o que no se extraen un diente podrido y así sucesivamente.

Por último, como se explica en el libro CUP, una buena regla general en relación con las proposiciones morales es la "prueba del estado de coma" que establece que un hombre en estado de coma no puede ser racionalmente acusado de mal moral alguno. Es evidente que un hombre en estado de coma no puede actuar en defensa propia, lo que corrobora las objeciones racionales y empíricas en contra de la proposición que establece que la defensa propia es moralmente necesaria.

La defensa propia es moralmente admisible

La eliminación de las otras dos posibilidades principales presta un fuerte apoyo a la proposición de que la defensa propia es moralmente admisible, pero no obligatoria. Esta regla nos permite usar la fuerza para defendernos contra el inicio de la violencia, pero no permite el uso de la fuerza contra nosotros si decidimos no defendernos. También está conforme con la realidad médica el hecho de que someterse a una cirugía para extirpar un apéndice inflamado no es inmoral, pero tampoco es inmoral evitar esa cirugía - en otras palabras, la legítima defensa, incluso contra un órgano peligroso es admisible, pero no obligatoria.

Desde que la defensa propia es moralmente admisible, no podemos usar la fuerza contra alguien que ejerza una defensa activa contra un ataque - en otras palabras, moralmente no podemos unirnos al atacante. Esta restricción nos ayuda a evitar la imposibilidad lógica de considerar a un ataque como inmoral, mientras que nuestro ataque simultáneo por arte de magia se convierte en moral.

Dado que la defensa propia es un estándar universal, no se limita a una sola persona, digamos, la persona que esta siendo atacada, sino que se extiende a todo el mundo, permitiendo así la defensa por parte de terceros tales como guardias de seguridad o transeúntes valientes. (También valida la proposición de gran utilidad que dice que es preferible que un tercero calificado extraiga mi apéndice inflamado en vez de forzarme a hacerlo yo mismo.)

Dado que la defensa propia es una acción reactiva, puede ser universalizada, ya que no es más que la sombra de la acción del inicio del uso de la fuerza -allí donde el inicio del uso de la fuera no está presente, tampoco lo está la defensa propia. Cualquier moralista razonable prefiere la no iniciación de la fuerza antes que la defensa propia, al igual que cualquier persona cuerda prefiere no enfermarse antes que tener que curarse. La iniciación de la fuerza matemáticamente se suma a la cantidad de violencia en el mundo, mientras que la defensa propia hace exactamente lo contrario, e incluso desde este punto de vista utilitario, mucho bien se hace a través de la licitud moral de la defensa propia.

En resumen, pues, CUP valida la proposición de que la defensa propia es moralmente admisible, pero no obligatoria, lo que concuerda con nuestras nociones de sentido común de la moral, y con el rigor lógico y el rigor requerido por el enfoque del Comportamiento Universalmente Preferible.

4 comentarios:

Klaus dijo...

Muy bueno, y clara la traducción. Gracias!

Mariana y Marcelo dijo...

Muy buena la traducción Martín! Y muy necesaria: donde se razona partiendo de principios válidos no hay lugar para la superstición (ni, en consecuencia, para la sumisión).
Nosotros estamos terminando una traducción de UPB, el libro, en versión reducida. Se no ocurrió la idea de ir publicándolo fraccionado en este blog, por medio de posteos introductorios para cada entrega. El link a la versión completa podría quedar en el margen de la pantalla para quienes deseen leerlo de corrido. ¿Qué te parece?

Martín Benegas dijo...

Adelante! muy buena idea

Franco dijo...

Gracias Martín y gracias Mariana y Marcelo por el trabajo que comentan estan haciendo. Los libros y videos de Stefan merecen ser más difundidos y la limitación del idioma no ayuda.
Saludos!