lunes, 4 de octubre de 2010

Conducta Universalmente Preferible (cuarta entrega)


Traducción al castellano de "Universally Preferable Behaviour (UPB): A Rational Proof of Secular Ethics", de Stefan Molyneux. (Versión condensada)

Para leer la primera entrega click aquí
Para leer la segunda entrega click aquí
Para leer la tercera entrega click aquí


Quienes se disponen a debatir, antes de atender a los argumentos contrarios – antes incluso de adoptar una postura – deberían fijarse en lo que implica debatir, en las premisas que están implícitas en ese acto. Con ustedes, uno de los principales aportes de Stefan Molyneux a la filosofía: la refutación de argumentos no en base a su contenido, sino a su forma. Para explicar esto, conviene detenerse primero en el concepto de “preferencia”…
.
Mariana y Marcelo


ARGUMENTOS QUE SE AUTO-ANIQUILAN

(…)
En general, cualquier teoría que se contradice a sí misma no puede ser válida. No hace falta refutarla, ya que se refuta a sí misma. No necesitamos examinar hasta el último rincón del universo para determinar que un “círculo cuadrado” no existe.

(…)
Si me acerco y le digo: “La verdad no existe,” estoy afirmando algo que a mi entender es verdad mientras proclamo que la verdad no existe. Mi argumento se autodestruye.

(…)

PREFERENCIAS

(…)
Las preferencias son elementos inherentes a toda metodología que se proponga valorar en qué medida una proposición es verdadera. El método científico, por ejemplo, supone una preferencia inherente por la consistencia lógica y la verificación empírica. Para la ciencia, la premisa es: si quiere establecer una verdad referente al comportamiento de la materia y la energía, es preferible que use el método científico.

En este sentido, “preferible” no significa “en cierto modo mejor,” sino “requerido” o “necesario.” Si quiere vivir, es universalmente preferible que se abstenga de ingerir un puñado de arsénico. Si quiere sacar conclusiones válidas acerca de la realidad, es universalmente preferible que sus teorías sean a la vez internamente coherentes y empíricamente verificables. “Universalmente preferible,” entonces, equivale a “objetivamente requerido,” pero conservaremos la palabra “preferible” para diferenciar los absolutos humanos opcionales de absolutos físicos no opcionales como la gravedad.

Asimismo, para que las teorías éticas puedan ser consideradas válidas, deben ser al menos interna y externamente coherentes. En otras palabras, una teoría ética que se contradice a sí misma no puede ser válida — y una teoría ética que contradice la evidencia empírica y las preferencias cuasi-universales tampoco puede ser válida.

Así en ética como en física, biología, ingeniería y todas las disciplinas que contrastan teorías con realidad, las teorías válidas deben ser a la vez lógicamente consistentes y empíricamente verificables.

(…)

PREFERENCIAS Y ARGUMENTOS

(…)
Puesto que es imposible actuar sin apoyarse en una preferencia — implícita o explícita —, cualquier persona que actúa necesariamente acepta la siguiente premisa: “la preferencia existe.” Por lo tanto, es imposible debatir la existencia de preferencias sin aceptar en el acto la existencia de preferencias.

PREFERENCIAS Y UNIVERSALIDAD

(…)
Cuando hablo acerca de preferencias universales, me refiero a lo que la gente debería lógicamente preferir, no a lo que de hecho prefiere (lo que debería lógicamente preferir de acuerdo a las premisas que se siguen de sus intenciones manifiestas, como por ejemplo al “tratar de conocer la verdad,” o de sus actos, como por ejemplo al intentar curar una infección). Para utilizar una analogía científica, con el fin de realmente comprender el universo la gente debería emplear el método científico — esto no significa que siempre lo haga, ya que ciertamente billones de personas apelan a los antiguos cuentos de hadas más que a la ciencia moderna para buscar “respuestas.” No hay forma de aproximarse a la verdad acerca del universo sin la ciencia, pero la gente es perfectamente libre de redefinir “verdad” como “error,” y contentarse con el sinsentido místico en cualquiera de sus variantes.

Asimismo, si un hombre desea curarse de una infección bacteriana, debería tomar antibióticos en lugar de bailar una danza de la lluvia azteca. En tal situación, la preferencia por antibióticos antes que danza de la lluvia es universal, ya que el acto de bailar no cura las infecciones.

No hay comentarios: