domingo, 25 de julio de 2010

Estatismo como religión



Pretender achicar al estado por medio de la política equivale a pretender diseminar el ateísmo convirtiéndose en cura, con la esperanza de llegar algún día a ser papa y entonces sí reducir la influencia de la iglesia.

Enfrentémoslo: bailando la danza de la lluvia no hacemos llover; rezando no mejoramos nuestro estado de salud; votando no solucionamos los problemas sociales.

El estado sólo se extinguirá cuando una masa crítica de individuos lo vea como una institución arcaica y risible, como un grotesco monolito venerado por tribus remotas.