martes, 28 de septiembre de 2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

Conducta Universalmente Preferible (tercera entrega)


Traducción al castellano de "Universally Preferable Behaviour (UPB): A Rational Proof of Secular Ethics", de Stefan Molyneux. (Versión condensada)

Los párrafos correspondientes a esta tercera entrega de UPB están entre los más debatidos en los foros especializados. Por tal motivo, hemos revisado, reelaborado y vuelto a recontrarevisar las traducciones de los fragmentos publicados a continuación, con la intención de ofrecer un texto inmune al equívoco – tan propio de la materia que nos ocupa. Ustedes, valientes lectores, dirán si lo hemos logrado.
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Para leer seguanda entrega click aquí


LA DISCIPLINA DE LA ETICA TEORICA

(…)
Cuando hablo de una preferencia universal, me refiero a lo que es objetivamente requerido, o necesario, asumiendo un objetivo determinado. Si yo quiero vivir, no tengo que gustar necesariamente del jazz, sino que debo comer. “Comer” no deja de ser una preferencia personal — no tengo que comer, en el mismo sentido en que tengo que obedecer a la gravedad — pero “comer” es un requerimiento universal, objetivo y vinculante para seguir con vida, ya que se basa en hechos biológicos indiferentes a nuestra voluntad.

Como disciplina, la ética puede ser definida como toda teoría concerniente a la conducta humana preferible, que es universal, objetiva, coherente — y vinculante.

Naturalmente, la conducta preferible sólo puede ser vinculante si el objetivo en cuestión es deseado. Si yo digo que es preferible para los seres humanos ejercitarse y comer bien, no estoy diciendo que los seres humanos no deben sentarse en el sofá y comer papas fritas. Lo que estoy diciendo es que si usted quiere estar sano, debería hacer ejercicio y alimentarse bien.

Como bien señaló Hume, no es posible derivar un “debe” de un “es.” Esto significa que una preferencia universal no puede ser axiomáticamente derivada de la existencia. Es cierto que un hombre sedentario y sobrealimentado será poco saludable. ¿Esto quiere decir que “debe” hacer ejercicio físico y someterse a una dieta balanceada? No. El “debe” está condicionado por una intención. Si él quiere ser saludable, debe ejercitarse y alimentarse bien. Es cierto que si un hombre deja de comer, morirá de inanición — es un hecho, pero no podemos derivar lógicamente de ello un principio vinculante, como “él debe comer.” Si él quiere vivir, entonces debe comer. Esto no lo inferimos directamente de la realidad objetiva, sino de su intención (vivir o morir.)

De igual modo, no hay tal cosa como una dirección universalmente “superior” a las demás — todo depende de cuál sea el destino deseado. Si quiero manejar desde San Francisco hasta Nueva York, “debo” dirigirme hacia el este.

(…)
Una conducta existe en la realidad objetiva, fuera de nuestras mentes — los conceptos “debe,” “debería” y “preferencia” no existen fuera de nuestras mentes.

Sin embargo, el hecho de que “debe” no existe en la realidad objetiva no significa que “debe” es completamente subjetivo. Tampoco existen en la realidad el método científico ni los números, y tanto la ciencia en general como las matemáticas en particular constituyen disciplinas objetivas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Conducta Universalmente Preferible (segunda entrega)


A pedido del público libertario-hispanoparlante, llega la segunda entrega de la traducción al castellano de “Universally Preferable Behaviour: A Rational Proof of Secular Ethics ”, obra de Stefan Molyneux (en versión condensada).
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Hasta la fecha, la ética sólo ha escapado de su laberinto colgada de ganchos trascendentales. Los senderos conocidos no llevan a ninguna parte, o parecen intransitables. ¿Hay un camino racional? Para averiguarlo, nada mejor que empezar con definiciones básicas...
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Mariana y Marcelo



PARASITISMO EFICAZ

(…)
Este libro se enfocará en exponer y destruir estas falsas “verdades intermedias.” Creo que la humanidad sufre infinitamente bajo la tiranía de las falsas “verdades intermedias” en el ámbito moral, pues estas legitiman la cosmovisión destructiva del oscurantismo religioso, el despotismo secular y el culto a la familia.

Mi tesis en este libro es que en la ética, como en cualquier otra disciplina intelectual, las grandes verdades emergen directamente de las pequeñas verdades.


*** PRIMERA PARTE: TEORIA ***

(…)

LA EXISTENCIA DE LA “VERDAD”

La verdad puede ser valorada en función de dos criterios centrales:

1. La verdad es una medida de la correlación entre las ideas en nuestra mente y la congruencia de la racionalidad, la cual deriva del comportamiento coherente de la materia y la energía en el mundo real. (Congruencia racional, o lógica interna).

2. La verdad es también una medida de la correlación entre las ideas en nuestra mente y la naturaleza y el comportamiento de la materia y la energía en el mundo real. (Evidencia empírica, o empirismo).

(…)

Cualquier teoría, para ser válida, requiere:

1. Coherencia interna (lógica)

2. Coherencia externa (contrastabilidad)

ETICA

Puesto que la ética es una materia acerca de la cual todos tenemos ya opiniones, es importante describir la relación entre la ética instintiva y la ética racional.

(…)
Si propongo una teoría científica que invalida completamente la habilidad de un jugador de baseball para atrapar una pelota al vuelo, tendré que enfrentar el imposible desafío de explicar cómo es que el jugador de baseball efectivamente puede atrapar la pelota. Si además mi espléndida teoría no es capaz de predecir ni remotamente la trayectoria de una pelota en vuelo, tengo una “gran verdad” que contradice a una “pequeña verdad,” por lo cual aquella no puede ser válida. Como la idea misma de consistencia lógica surge directamente de las “pequeñas verdades” de la experiencia perceptiva, cualquier teoría que directamente contradiga dicha experiencia no puede ser válida.

En otras palabras, la lógica se origina en los sentidos — por ende la lógica no puede contradecir la evidencia de los sentidos. La evidencia siempre supera a la explicación.

Del mismo modo, cualquier teoría ética válida debe poder explicar y justificar nuestra común repugnancia para con crímenes tales como el asesinato y la violación. No puede razonablemente contradecir las prohibiciones universales de la humanidad; más bien debe incorporarlas y explicarlas con precisión.

No obstante, al igual que la física einsteiniana nos ha proporcionado verdades asombrosas — de hecho, habría resultado escasamente valiosa si esas verdades no hubieran sido sorprendentes — las teorías éticas añaden valor en tanto revelan verdades asombrosas — incluso impactantes. De hecho, las teorías éticas que no proveen este tipo de verdades, meramente confirman las preferencias intuitivas ya existentes, y en consecuencia son de poco valor.

viernes, 17 de septiembre de 2010

The same shit

Siguiendo el hilo de este post

Adivinen de quién es este discurso:

"Nosotros somos socialistas, somos enemigos del actual sistema económico capitalista, de la explotación de los económicamente débiles, con sus sueldos injustos, con su indecorosa evaluación del ser humano de acuerdo a la riqueza y propiedad en lugar de la responsabilidad y el rendimiento, y todos estamos
decididos a destruir este sistema bajo cualquier condición "

Amigos zurditos ¿Les gustó no? ahora adivinen

¿Lenin?
¿Trotsky?
¿Stalin?
¿Mao?
¿Ho Chi Min?
¿Fidel?
¿El Che?

No, es de nada menos que Adolf Hitler en 1927, así que cierren el orto cuando nos acusen a los liberales de fachos, sepan que no hay nada mas parecido a un nazi que un comunista.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Conducta Universalmente Preferible: Una Demostración Racional de la Ética Secular




Stefan Molyneux ha derrotado a la bestia del relativismo moral. Mal que les pese a gobiernos e iglesias, la ética ya cuenta con una definición precisa y un sólido fundamento lógico. Tenemos el agrado de presentar en este blog la primera traducción al castellano del libro “Universally Preferable Behaviour: A Rational Proof of Secular Ethics ”, por el momento en una versión reducida que seguiremos ampliando. He aquí la primera entrega. Se aceptan preguntas y sugerencias.



Conducta Universalmente Preferible
Una Demostración Racional de la Ética Secular


PREFACIO

(…)
Los relativistas extremos reservan sus ataques más enérgicos para quienes se atreven a invocar cualquier forma de certeza. La generación posmoderna parece haber superado la intolerancia y las supersticiones culturales heredadas, pero ha pasado a considerar que toda verdad es una simple afirmación prejuiciosa. Como criaturas maltratadas que andando el tiempo se refugian en la “sabiduría” cínica, los posmodernos ven en toda comunicación una publicidad, en todo alegato una propaganda, y en toda exhortación moral una estafa mal disimulada.

(…)
La “bestia” del relativismo ético se cierne sobre nosotros, acosándonos, justificando los impuestos, las prisiones, la censura y la guerra. Esclaviza a los jóvenes en colegios estatales e iglesias; mantiene a los pobres atrapados en los soft gulags del estado de bienestar; hasta esclaviza a quienes todavía no han nacido, reservándoles el pozo sin fondo de las deudas nacionales.

(…)
La razón por la cual los científicos no precisan un gobierno, o un Vaticano, es que los científicos cuentan con una metodología objetiva para resolver sus disputas: el método científico.

(…)


INTRODUCCION

(…)
Para aprender la verdad tenemos que ser capaces de ver el mundo desde afuera de nuestros sentidos — esto no implica el rechazo de nuestros sentidos, sino una celosa conformidad a la evidencia de los sentidos, conceptualmente integrada, en virtud de la cual no afirmamos que la tierra es plana, sino que la materia, la energía y las leyes físicas que las rigen son coherentes.

(…)

“VERDADES INTERMEDIAS” Y EXPLOTACION

(…)
Cuando nos curamos de una enfermedad nos sentimos mejor, pero el agente causal de la enfermedad, obviamente, no se ve favorecido. Desde la perspectiva del virus de la viruela, la vacuna antivariólica es genocida.

Asimismo, los parásitos que asfixian a la humanidad ven con horror la libertad de la mayoría. Dado que su parasitismo los libera de las demandas de la realidad — ganarse el pan de cada día —, inevitablemente ven a la libertad de la mayoría como una forma de esclavitud para sí mismos. De igual manera, un granjero vería la “liberación” de su ganado como un completo desastre…

El establecimiento de la verdad necesariamente pone límites a la fantasía. Limitando la fantasía necesariamente se limita la explotación. Si lograra convencerlo de que soy una especie de hombre-dios, hijo de un dios invisible que demanda la transferencia del 10% de sus ingresos a mi cuenta bancaria, y que de lo contrario usted será castigado por toda la eternidad, podría llegar a hacerme inverosímilmente rico. Siendo un parásito de ilusiones, dependería de esas ilusiones para subsistir así como los hongos dependen del calor, la humedad y la oscuridad.

(…)
Inevitablemente, los parásitos religiosos procuran defender sus tesis tratando de dividir la realidad en “dos reinos” — el científico y el espiritual. Sin embargo, no hay evidencia de tal reino “espiritual” en la actualidad, como no había evidencia de un universo paralelo de “Formas” platónicas 2500 años atrás.

El establecimiento de una verdad coherente y universal necesariamente limita la explotación basada en ilusiones. En particular las “grandes verdades,” que son universales, exponen la redundancia e insensatez de la “verdades intermedias” — que son en realidad fantasías destinadas a perpetuar la explotación.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Ética de la defensa propia.


Me tomé el atrevimiento de (intentar) traducir este artículo de Stefan Molyneux, se aceptan correcciones y sugerencias

Comportamiento Universalmente Preferible (CUP) y la defensa propia

Por Stefan Molyneux

La defensa propia en contra de la iniciación de la fuerza es generalmente aceptada, aunque no siempre propugnada, en la mayoría de los sistemas morales. Mi libro "Comportamiento Universalmente Preferible: Una Prueba Racional de Ética Secular" se refirió a los aspectos generales de la defensa propia, lo que me gustaría ampliar aquí.

En términos generales, la defensa propia es la capacidad de utilizar la violencia proporcional tendiente a evitar o minimizar el daño a uno mismo durante un ataque no provocado. La frase generalmente se refiere al uso de la violencia, en lugar de limitarse meramente a escapar de una situación violenta, y así, en el marco CUP, debe ser objeto de una evaluación moral, en lugar de una evaluación neutral o estética.

Lo primero a reconocer acerca de la defensa propia es que, aunque describe el uso de la violencia, sigue siendo fundamentalmente diferente de la iniciación de la fuerza, ya que es violencia reactiva, al contrario de la violencia activa. La defensa propia, pues, no existe en ausencia de la iniciación de la fuerza. En otras palabras, la defensa propia es un efecto potencial de la iniciación de la fuerza, y por lo tanto la evaluación moral primaria debe centrarse en la iniciación de la fuerza, tema que se discute en detalle en "Comportamiento Universalmente Preferible: Una Prueba Racional de Ética Secular."

Un segundo aspecto de la defensa propia es que abarca mucho más que los ataques físicos de otras personas. Pocas personas se opondrían a un hombre que se defiende del ataque de un oso o tiburón golpeándolos en el hocico, o que toma antibióticos para eliminar una infección, o que remueva su apéndice inflamado o un diente podrido. Estas pueden ser consideradas categorías de defensa propia, en donde la fuerza (y el veneno contra las bacterias) se utilizan para defender al cuerpo contra un peligro físico inminente y creciente o contra un ataque. Si la defensa propia fuera moralmente inválida, entonces todas estas acciones serían muy difíciles de justificar. Esto no constituye una prueba irrefutable de la validez de la defensa propia, pero sí indica que oponerse a la defensa propia crea insuperables obstáculos prácticos.

Tres posibilidades

Utilizando el marco CUP, existen tres posibilidades principales a considerar en la evaluación de las proposiciones morales con respecto a la defensa propia:.

1. La defensa propia es moralmente admisible.
2. La defensa propia es moralmente necesaria.
3. La defensa propia es moralmente prohibida.

En el primer caso, la defensa propia es moralmente admisible, pero no es inmoral que un individuo se abstenga de defenderse. En el segundo caso, la defensa propia es moralmente necesaria (es decir obligatoria) - y, por lo tanto, como se ha demostrado en el libro CUP, la violencia podría ser usada contra los que se nieguen a defenderse. En el tercer caso, la defensa propia es moralmente prohibida, y la violencia se utilizaría contra los que se defienden a si mismos.

El sentido común nos lleva hacia el primer caso - donde la defensa propia es moralmente admisible, pero no moralmente obligatoria - pero vamos dejar la discusión sobre este caso para el final, porque luego de discutir los otros dos casos, el primero se hará mucho más creíble.

La defensa propia es moralmente prohibida:

Si la defensa propia es moralmente prohibida, entonces la afirmación moral concordante con el marco CUP sería algo como esto:

"Es un hecho universalmente preferible para todas las personas en todo momento y en todo lugar que se abstengan de defenderse de los ataques."

Esta proposición se desmorona rápidamente. En primer lugar, debido a que lo que es universalmente prohibido puede ser objeto de una oposición violenta, luego, el inicio de la violencia no puede ser universalmente prohibida, ya que la defensa propia es también universalmente prohibida. Sin embargo, los argumentos en el libro CUP demuestran claramente que el inicio del uso de la fuerza no puede ser universalmente preferida, y por lo tanto, la legítima defensa no puede ser inválida.

En segundo lugar, la prohibición de la defensa propia es prohibir el efecto de una acción (el inicio de la fuerza), pero no la acción misma. Esto es como prohibir el asesinato, pero no el matar, o argumentar que hacer que alguien caiga desde un acantilado es inmoral, pero empujarlo desde un acantilado es moral. No se puede tener una sombra sin un objeto y una fuente de luz, y tampoco pueden los efectos de una acción ser inmorales cuando la acción misma que causa estos efectos es moral. Así, la defensa propia no puede ser inmoral, mientras que la iniciación de la fuerza es moral. Pero si el inicio de la fuerza es inmoral, entonces la defensa propia está justificada, de nuevo, como se describe en "Comportamiento Universalmente Preferible: Una Prueba Racional de Ética Secular."

En tercer lugar, si la defensa propia es inmoral, entonces la violencia se puede utilizar en contra de alguien actuando en defensa propia. Sin embargo, por definición alguien actuando en defensa propia ya está sujeto a la violencia - la del atacante. Sin embargo, el marco CUP demuestra claramente que el inicio de la violencia es inmoral - si la defensa propia también es inmoral, entonces un hombre que actúa en defensa propia puede ser agredido - lo cual ya está ocurriendo. En otras palabras, la misma acción - la agresión contra un hombre - se convierte en inmoral y moral al mismo tiempo. Es inmoral porque la iniciación de la fuerza está mal, pero es moral, porque usar la fuerza contra un hombre que actúa en defensa propia es moral.

Estas imposibilidades y contradicciones lógicas - por no mencionar la imposibilidad práctica de actuar de conformidad con tan ilógicas reglas - claramente refutan la tesis de que la legítima defensa es moralmente prohibida.

La defensa propia es moralmente necesaria

Tal vez la defensa propia sea moralmente necesaria - esto parece más cercano a la verdad, pero también se siente problemático, por decir lo menos. En el marco CUP, la no iniciación de la fuerza es moralmente necesaria, es decir, que la no iniciación de la fuerza evita la inmoralidad.

Si una determinada acción es moralmente necesaria, entonces la acción opuesta debe ser moralmente prohibida, y por lo tanto sujeta a la fuerza de restricción. Dado que la no iniciación de la fuerza es moralmente necesaria, la acción opuesta - es decir, la iniciación de la fuerza - puede estar sujeta a la fuerza de restricción, es decir, la legítima defensa.

Sin embargo, si la defensa propia es moralmente necesaria, el abstenerse de defenderse a sí mismo debe ser moralmente malo, y por lo tanto sujeto a la fuerza de restricción. Sin embargo se produce la misma contradicción lógica antes mencionada. Si Bob ataca a Doug y Doug está moralmente obligado a defenderse, pero se abstiene de hacerlo, entonces el ataque de Bob se convierte en una acción moralmente justificada, ya que Doug está actuando inmoralmente por evitar defenderse. Sin embargo, el mismo ataque no puede ser mágicamente transformado de malo en bueno y por lo tanto la defensa propia no se puede exigir moralmente, ya que transformaría a una mala acción - la iniciación de la fuerza - en una acción virtuosa, que sería el justo castigo al hecho de no defenderse.

Además, si la defensa propia es moralmente necesaria, entonces cualquier acción u omisión propia que produzca daño a una persona justificaría un ataque violento en su contra. Creo que la mayoría de nosotros se sentiría bastante incómodo con la idea de atacar violentamente a las personas con sobrepeso, o a aquellos que no se hacen chequeos médicos regulares, o que no toman antibióticos para una infección, o que no se extraen un diente podrido y así sucesivamente.

Por último, como se explica en el libro CUP, una buena regla general en relación con las proposiciones morales es la "prueba del estado de coma" que establece que un hombre en estado de coma no puede ser racionalmente acusado de mal moral alguno. Es evidente que un hombre en estado de coma no puede actuar en defensa propia, lo que corrobora las objeciones racionales y empíricas en contra de la proposición que establece que la defensa propia es moralmente necesaria.

La defensa propia es moralmente admisible

La eliminación de las otras dos posibilidades principales presta un fuerte apoyo a la proposición de que la defensa propia es moralmente admisible, pero no obligatoria. Esta regla nos permite usar la fuerza para defendernos contra el inicio de la violencia, pero no permite el uso de la fuerza contra nosotros si decidimos no defendernos. También está conforme con la realidad médica el hecho de que someterse a una cirugía para extirpar un apéndice inflamado no es inmoral, pero tampoco es inmoral evitar esa cirugía - en otras palabras, la legítima defensa, incluso contra un órgano peligroso es admisible, pero no obligatoria.

Desde que la defensa propia es moralmente admisible, no podemos usar la fuerza contra alguien que ejerza una defensa activa contra un ataque - en otras palabras, moralmente no podemos unirnos al atacante. Esta restricción nos ayuda a evitar la imposibilidad lógica de considerar a un ataque como inmoral, mientras que nuestro ataque simultáneo por arte de magia se convierte en moral.

Dado que la defensa propia es un estándar universal, no se limita a una sola persona, digamos, la persona que esta siendo atacada, sino que se extiende a todo el mundo, permitiendo así la defensa por parte de terceros tales como guardias de seguridad o transeúntes valientes. (También valida la proposición de gran utilidad que dice que es preferible que un tercero calificado extraiga mi apéndice inflamado en vez de forzarme a hacerlo yo mismo.)

Dado que la defensa propia es una acción reactiva, puede ser universalizada, ya que no es más que la sombra de la acción del inicio del uso de la fuerza -allí donde el inicio del uso de la fuera no está presente, tampoco lo está la defensa propia. Cualquier moralista razonable prefiere la no iniciación de la fuerza antes que la defensa propia, al igual que cualquier persona cuerda prefiere no enfermarse antes que tener que curarse. La iniciación de la fuerza matemáticamente se suma a la cantidad de violencia en el mundo, mientras que la defensa propia hace exactamente lo contrario, e incluso desde este punto de vista utilitario, mucho bien se hace a través de la licitud moral de la defensa propia.

En resumen, pues, CUP valida la proposición de que la defensa propia es moralmente admisible, pero no obligatoria, lo que concuerda con nuestras nociones de sentido común de la moral, y con el rigor lógico y el rigor requerido por el enfoque del Comportamiento Universalmente Preferible.