domingo, 31 de octubre de 2010

Uno menos


Lástima que no fue preso ni sufrió. Ahora a sentarse a disfrutar del espectáculo del derrumbe, de las ratas huyendo del barco.



En una semana de ser el hombre mas fuerte del país a ser comida de gusanos, what a wonderful world!

Conducta Universalmente Preferible (CUP) [séptima entrega]




Traducción al castellano de "Universally Preferable Behaviour (UPB): A Rational Proof of Secular Ethics", de Stefan Molyneux. (Versión condensada)

¿Puede hablarse de conducta universalmente preferible?; ¿no es éste un concepto tramposo, una argucia filosófica, un intento más - particularmente arrogante - de justificar el imperio de una cultura sobre otras? Nada de eso: en esta entrega, Stefan Molyneux procede a demostrar la validez de un concepto fundamental, sobre el cual se alzará la metodología destinada a examinar las proposiciones morales (la demostración continúa en la próxima entrega). Ojo!: no confundir “conducta preferible” con “conducta preferida”.

Mariana y Marcelo



REGLAS MORALES: UNA DEFINICION

Dicho simplemente, la moral es un conjunto de reglas que pretenden representar en forma precisa y coherente las conductas humanas universalmente preferibles, así como la física es un conjunto de reglas que pretenden representar en forma precisa y coherente el comportamiento universal de la materia.

CUP: PRUEBAS

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Si yo argumento en contra de la proposición « “conducta universalmente preferible” es un concepto válido,» ya he mostrado mi preferencia por la verdad sobre la falsedad — además de mi preferencia por corregir a quienes expresan falsedades. Decir que no hay tal cosa como una conducta universalmente preferible es como gritar en el oído de alguien que el sonido no existe — es una contradicción en los propios términos.

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Argumentar en contra de la validez de la conducta universalmente preferible implica la aceptación de una conducta universalmente preferible. Por ende, ningún argumento en contra de la validez de la conducta universalmente preferible puede ser válido.

Todos sabemos que hay preferencias subjetivas, como gustar del jazz o del helado, que no son consideradas vinculantes respecto a otras personas. Hay otro tipo de preferencias, como la violación y el asesinato, que son claramente infligidas a otros. Por otra parte, hay preferencias por la lógica, la verdad y la evidencia, que son vinculantes, por cuanto aceptamos que una proposición ilógica debe ser falsa o inválida.

Aquellas preferencias que se consideran vinculantes (que suponen una obligación) respecto a otras personas pueden ser denominadas “preferencias universales.” Las preferencias universales que son además justamente exigibles, como “respetar el derecho de propiedad,” pueden ser denominadas “reglas morales.”

domingo, 24 de octubre de 2010

Conducta Universalmente Preferible (sexta entrega)



Traducción al castellano de "Universally Preferable Behaviour (UPB): A Rational Proof of Secular Ethics", de Stefan Molyneux. (Versión condensada)

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Mantener una postura en abierto desafío a la lógica y la evidencia no es fruto de la estupidez, o de la falta de rigor; por el contrario, es una estrategia - no siempre conciente - empleada para defender una posición éticamente insostenible. En términos generales, los que se oponen sistemáticamente a la verdad son los que deben sus privilegios a la mentira. De ahí su peculiar vehemencia: esta es la medida exacta de su incoherencia. Hoy, entonces, también cabe preguntarse… cui bono?
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Mariana y Marcelo



CONDUCTA UNIVERSALMENTE PREFERIBLE (CUP)

[UPB según siglas en inglés]

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CUP Y VALIDEZ

Uno de los desafíos medulares que enfrentan los filósofos modernos es la necesidad de probar que las reglas morales son a la vez posibles y universales. Hasta que las normas morales puedan ser sometidas a la misma lógica y el mismo rigor que se le exige a las proposiciones de cualquier otra índole, seguiremos acorralados por el subjetivismo, los prejuicios políticos y el pragmático “argumento de los efectos.”

La analogía histórica más cercana a nuestra situación actual ocurrió en los siglos XV y XVI, durante el nacimiento del método científico. Los pioneros que abogaron por un enfoque racional y empírico del conocimiento enfrentaron los mismos prejuicios que hoy enfrentamos nosotros, producto de la irracionalidad, los poderes establecidos de la iglesia y el estado, los “absolutos” místicos y subjetivos y las barreras educacionales prematuras. Quienes defendieron la primacía de la racionalidad y la observación empírica por sobre el fundamentalismo bíblico y las tiranías seculares enfrentaron la firme oposición de quienes entonces blandían la cruz y la espada. Muchos fueron torturados hasta la muerte por su honestidad intelectual — nosotros nos exponemos, en comparación, a riesgos insignificantes, por lo que deberíamos ser mucho más audaces al tomar partido por lo que es verdad frente a lo que es creído.

(…)
Una regla puede ser válida si existe empíricamente, como la gravedad, o bien porque es cierta, como la ecuación 2 + 2 = 4.

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Las leyes físicas describen el comportamiento de la materia, pero no contienen prescripción alguna. La ciencia demuestra que la materia se comporta de una cierta manera — jamás que debe comportarse de una cierta manera. La teoría de la gravedad prueba que si usted empuja a un hombre a un precipicio, el hombre caerá. No le dirá si debe o no empujarlo.

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Si podemos probar que las teorías éticas pueden ser objetivas, racionales y verificables, estaremos en condiciones de proporcionar a la ética facultades tan prodigiosas como las que derivaron de supeditar las teorías físicas a los principios del método científico.

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Quienes históricamente se vieron favorecidos por la definición de la realidad física como algo subjetivo — mayormente sacerdotes y aristócratas — han luchado sin pausa contra la subordinación de las teorías físicas al método científico, tal como quienes actualmente medran definiendo a la moralidad como subjetiva — mayormente sacerdotes y políticos — luchan contra la subordinación de las teorías éticas a principios objetivos y universales.

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domingo, 17 de octubre de 2010

Conducta Universalmente Preferible (quinta entrega)




Traducción al castellano de "Universally Preferable Behaviour (UPB): A Rational Proof of Secular Ethics", de Stefan Molyneux. (Versión condensada)

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Si esta serie de afirmaciones autoevidentes fueran siempre tenidas en cuenta, la inmensa mayoría de los debates nunca llegarían a iniciarse. Ser conciente de ellas nos permite ahorrar tiempo (al abstenernos de la discusión infructuosa) y conocer a nuestro adversario - en algunos aspectos, mejor de lo que él se conoce a sí mismo.
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Mariana y Marcelo


ARGUMENTOS Y UNIVERSALIDAD

Si elijo debatir, he aceptado tácitamente una amplia variedad de premisas dignas de ser examinadas.

1. Ambos existimos

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2. Los sentidos tienen el potencial de percibir correctamente

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3. El lenguaje tiene la capacidad de expresar significado

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4. La rectificación implica preferencias universales

Si usted me corrige a propósito de un error que cometí, está aceptando implícitamente el hecho de que es mejor que yo corrija dicho error. Está aceptando una preferencia (es preferible que yo corrija mi error), y no se trata de una preferencia subjetiva, sino objetiva, y universal.

No me está diciendo: “Debería cambiar su opinión por la mía porque yo lo prefiero,” sino: “Debería corregir su opinión porque es objetivamente incorrecta.” Mi error no surge de un mero desacuerdo con usted, sino como resultado de una desviación respecto a un patrón objetivo de veracidad. Su argumento se basa en el valor objetivo de la verdad — es decir que la verdad es universalmente preferible al error, y que la verdad es universalmente objetiva.

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5. Existe una metodología objetiva que permite distinguir lo cierto de lo falso

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6. La verdad es mejor que la falsedad

Si le digo que la tierra es plana, y usted me contesta que no, que la tierra es redonda, está implícitamente aceptando el siguiente axioma: la verdad y la falsedad existen objetivamente, y la verdad es mejor que la falsedad.

Si le digo que me gusta el helado de chocolate, y usted me dice que le gusta el de vainilla, es imposible “probar” que vainilla es objetivamente mejor que chocolate (hablamos de preferencias subjetivas). Ahora bien, cuando me corrige haciendo referencia a hechos objetivos (la tierra es redonda), está aceptando que los hechos objetivos existen, y que la verdad objetiva es universalmente preferible a el error subjetivo.

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7. Debatir pacíficamente es la mejor forma de resolver conflictos

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Todo debate se apoya en la premisa tácita de que razón, evidencia, verdad y objetividad son los métodos universalmente preferibles para resolver diferencias entre individuos. Sería completamente ilógico argumentar que las diferencias de opinión deben resolverse apelando a la violencia — el único argumento coherente a favor del valor de la violencia es el empleo de la violencia.

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Esta preferencia por la verdad universal no es una preferencia de grado, sino de tipo. Un atajo que reduce el tiempo de conducción a la mitad es el doble de bueno que el camino más largo — pero ambos caminos son infinitamente preferibles a conducir en sentido contrario al destino fijado.

De igual modo, la verdad no es tan solo “mejor” que el error — es infinitamente preferible, o necesaria.

8. Los individuos son responsables de sus actos

Al argumentar que los seres humanos no son responsables de sus actos, incurro en una paradoja: si estoy en lo cierto, entonces no soy responsable de mi argumento, así como usted no es responsable de su respuesta. Pero en tal caso no tiene el menor sentido proponer un argumento — sería equivalente a discutir con un televisor.

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lunes, 4 de octubre de 2010

Conducta Universalmente Preferible (cuarta entrega)


Traducción al castellano de "Universally Preferable Behaviour (UPB): A Rational Proof of Secular Ethics", de Stefan Molyneux. (Versión condensada)

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Quienes se disponen a debatir, antes de atender a los argumentos contrarios – antes incluso de adoptar una postura – deberían fijarse en lo que implica debatir, en las premisas que están implícitas en ese acto. Con ustedes, uno de los principales aportes de Stefan Molyneux a la filosofía: la refutación de argumentos no en base a su contenido, sino a su forma. Para explicar esto, conviene detenerse primero en el concepto de “preferencia”…
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Mariana y Marcelo


ARGUMENTOS QUE SE AUTO-ANIQUILAN

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En general, cualquier teoría que se contradice a sí misma no puede ser válida. No hace falta refutarla, ya que se refuta a sí misma. No necesitamos examinar hasta el último rincón del universo para determinar que un “círculo cuadrado” no existe.

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Si me acerco y le digo: “La verdad no existe,” estoy afirmando algo que a mi entender es verdad mientras proclamo que la verdad no existe. Mi argumento se autodestruye.

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PREFERENCIAS

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Las preferencias son elementos inherentes a toda metodología que se proponga valorar en qué medida una proposición es verdadera. El método científico, por ejemplo, supone una preferencia inherente por la consistencia lógica y la verificación empírica. Para la ciencia, la premisa es: si quiere establecer una verdad referente al comportamiento de la materia y la energía, es preferible que use el método científico.

En este sentido, “preferible” no significa “en cierto modo mejor,” sino “requerido” o “necesario.” Si quiere vivir, es universalmente preferible que se abstenga de ingerir un puñado de arsénico. Si quiere sacar conclusiones válidas acerca de la realidad, es universalmente preferible que sus teorías sean a la vez internamente coherentes y empíricamente verificables. “Universalmente preferible,” entonces, equivale a “objetivamente requerido,” pero conservaremos la palabra “preferible” para diferenciar los absolutos humanos opcionales de absolutos físicos no opcionales como la gravedad.

Asimismo, para que las teorías éticas puedan ser consideradas válidas, deben ser al menos interna y externamente coherentes. En otras palabras, una teoría ética que se contradice a sí misma no puede ser válida — y una teoría ética que contradice la evidencia empírica y las preferencias cuasi-universales tampoco puede ser válida.

Así en ética como en física, biología, ingeniería y todas las disciplinas que contrastan teorías con realidad, las teorías válidas deben ser a la vez lógicamente consistentes y empíricamente verificables.

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PREFERENCIAS Y ARGUMENTOS

(…)
Puesto que es imposible actuar sin apoyarse en una preferencia — implícita o explícita —, cualquier persona que actúa necesariamente acepta la siguiente premisa: “la preferencia existe.” Por lo tanto, es imposible debatir la existencia de preferencias sin aceptar en el acto la existencia de preferencias.

PREFERENCIAS Y UNIVERSALIDAD

(…)
Cuando hablo acerca de preferencias universales, me refiero a lo que la gente debería lógicamente preferir, no a lo que de hecho prefiere (lo que debería lógicamente preferir de acuerdo a las premisas que se siguen de sus intenciones manifiestas, como por ejemplo al “tratar de conocer la verdad,” o de sus actos, como por ejemplo al intentar curar una infección). Para utilizar una analogía científica, con el fin de realmente comprender el universo la gente debería emplear el método científico — esto no significa que siempre lo haga, ya que ciertamente billones de personas apelan a los antiguos cuentos de hadas más que a la ciencia moderna para buscar “respuestas.” No hay forma de aproximarse a la verdad acerca del universo sin la ciencia, pero la gente es perfectamente libre de redefinir “verdad” como “error,” y contentarse con el sinsentido místico en cualquiera de sus variantes.

Asimismo, si un hombre desea curarse de una infección bacteriana, debería tomar antibióticos en lugar de bailar una danza de la lluvia azteca. En tal situación, la preferencia por antibióticos antes que danza de la lluvia es universal, ya que el acto de bailar no cura las infecciones.